15 de abril de 2009

La velocidad del tiempo

Me paré un minuto a pensar. Pero el minuto se levantó, me miró un segundo, y los dos continuaron su camino. Las horas saludaron a lo lejos, y las vi perderse en el horizonte, haciéndose eternas.

4 comentarios:

  1. A fin de cuentas al tiempo nadie le puede decir lo que debe hacer, por eso se entretiene jugando con las ojas del parque mientras nosotros, preocupados por el, solo lo vemos pasar. Saúdos e apertas meu.Hermosa ilustración. Cuidate

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  2. Sencillo, lindo y muy evocador... me ha encantado!

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